Épica, esfuerzo y entrega en Nueva York

50.740 corredores inscritos, de los cuales 50.304 finalizaron (694 españoles, entre ellos mi tendero), 2 millones de espectadores, 12.000 voluntarios… Probablemente el de Nueva York sea el Maratón más emotivo de los que se corren en el mundo, pero de lo que no hay duda es de que es el más grande en términos cuantitativos.  Se celebra cada primer domingo de noviembre y en esta ocasión la oleada de emociones se ha visto incrementada por dos circunstancias, el recuerdo a las víctimas y afectados por el huracán Shandy, que motivó la suspensión de la edición 2012, y los atentados en el maratón de Boston.

Hay muchos más números relacionados con el Maratón de Nueva York, además de las marcas de los ganadores Geoffrey Mutai y Priscah Jeptoo, pero tras ver y leer en estos días todo o casi todo lo que se ha ido generando a cerca de esta carrera, pongo el acento en tres historias que definen no solo a este maratón en concreto, si no el espíritu que impregna todo el universo maratoniano.

La épica

Dice Haruki Murakami en su ensayo “De qué hablo cuando hablo de correr”:

El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.

Este lema es el que parece inspirar a Yuki Kawauchi, el funcionario japonés que corre hasta caer extenuado, no tiene entrenador, no acepta patrocinio y corre el triple de maratones al año que cualquier profesional (12, cuando lo habitual es 3 o 4). Ha sido hospitalizado en 7 ocasiones porque, según él “corro por diversión, por la libertad que me da, por eso sigo y sigo hasta que no puedo más”. Es considerado un ídolo entre los runners, alguien que está en la élite (2:08.14) pero que tiene el soporte de un aficionado cualquiera. Partió en la salida anticipada para el grupo de corredores con mejores marcas y llegó en undécima posición, siendo aclamado durante todo el recorrido. Al día siguiente estaba trabajando en su puesto de conserje en un instituto de Saitama.

El esfuerzo

La historia de Jimmy Jenson y Jennifer Davis es una historia de trabajo en equipo, de retos compartidos, de superación y de aprendizajes recíprocos. Jimmy ha sido la primera persona con Síndrome de Down que ha terminado el Maratón de Nueva York. Conoció a Jennifer hace 12 años gracias al programa Best Buddies una organización enfocada a conectar personas con discapacidad intelectual y personas que no la tienen. Cuando se conocieron ninguno de los dos corría, pero todo cambió cuando Jimmy propuso a su amiga correr 5 kilómetros juntos. Desde entonces, la pareja ha corrido varias carreras, incluyendo también el maratón de Los Ángeles la pasada primavera. Cuando cruzó la meta, tras haber ido dando ánimos a todos los rezagados diciendo: “¡si yo puedo, tu puedes!”, Jimmy llamó a su madre para decir ‘I did it!, ¡lo conseguí!.

La de Jimmy es solo una de las miles de historias emotivas que se encierran en 42 kilómetros de carrera, de personas que se retan a sí mismas para cambiar su vida gracias al esfuerzo continuado y metódico que supone la preparación de un maratón. Y que gracias a esta experiencia experimentan una catarsis emocional que les hace superar una pérdida, recuperar su autoestima o simplemente, sentirse mejor consigo mismo.

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La entrega

Pero si hay algo que caracteriza a este maratón es la organización y el caracter de su voluntariado. Desde que en 1976 la organización decidiera establecer un recorrido que visitara los 5 distritos de la ciudad,  Long Island City, Brooklyn, Queens, Bronx y Manhattan, la carrera se ha convertido paulatinamente en un evento vecinal de primer orden, donde personas de toda condición se vuelcan con los corredores para dar lo mejor de mismos y de su ciudad. Además de voluntarios a nivel individual llegan personas desde clubes de corredores urbanos hasta clubes de campo a través, desde organizaciones benéficas a hermandades, desde universidades a organizaciones profesionales. Muchos de ellos permanecen ligados a la organización durante todo el año, participando en las actividades que se convocan y apoyando el programa de potenciación del deporte infantil en todos los barrios de la ciudad, financiado con los beneficios obtenidos por la organización en el Maratón.

Una ciudad, un evento del que toda su ciudadanía se siente orgullosa y que tiene potencial y atractivo para millones de personas en todo el mundo y una clase política que ha sabido gestionarlo para que todo el mundo empuje en la misma dirección. ¿Les suena de algo?

La cita original de Murakami es: “Pain is inevitable. Suffering is optional”

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About rafaelobrero

Padre, ilustrador, carpintero, ¿arquitecto?... Por ese orden. CEO with experience in public sector companies with high impact on the social environment. Architect with an extensive experience in rehabilitation and housing projects. Main skills are good communication, effective negotiation and the teamwork management. Focused on target achievement and ongoing improvement. My main interest area right now is the sustainable/smart city and education.

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